Mi abuela Carmen

Todo comienza en 1989, cuando mi abuela Carmen, gran cocinera y conocedora de las recetas tradicionales navarras, prueba a vender sus croquetas caseras en la tienda que mi madre MªCarmen tenía en un barrio de Tudela.
Muy pronto, y gracias al boca a boca de sus fieles clientas, las croquetas de mi abuela Carmen se hacen famosas en toda la ciudad y pueblos de alrededor.
Esto animará a mi madre a innovar en sabores y nuevos productos, teniendo siempre como base, los productos de la huerta navarra, la leche fresca de producción integrada, y el mimo y cariño que mi abuela, ponía en todo lo que hacia.

Fidelidad y esfuerzo

Con los años, gracias a la fidelidad de tantos y tantos clientes, y después de mucho esfuerzo, mi madre Carmen decide emprender, y crea FRIDELA; una planta de producción con capacidad para crear croquetas artesanas, y un catálogo de productos, que va desde los tradicionales pimientos rellenos, a las vieiras, tigres de mejillón, o nuestro último lanzamiento…los deliciosos “crujientes de pollo”.
Por eso Fridela sabe a casa, porque son sabores de siempre, que en este tiempo de “prisas” que nos ha tocado vivir, tiene cada día más valor.

“Seguimos cambiando para que nada cambie”

Y ahora me toca a mi continuar ésta apasionante aventura.
Con una nueva e innovadora planta de producción, nuevos mercados y retos.
Un día a día duro, lleno de dificultades, que gracias a la gran familia que componemos todo el equipo Fridela sacamos adelante… y que tiene como mejor recompensa… la satisfacción de saber, que ofrecemos a nuestros clientes un producto de calidad, saludable y hecho con el cariño que solo las manos artesanas son capaces de crear.